Artículos de opinión·Literatura

La senda del escritor, un camino tortuoso 

De la misma manera que alguna gente piensa que algunos tipos de arte (como el drop-painting u otras formas de arte posmodernas y contemporáneas) podrían realizarlos hasta un niño de 6 años, con la literatura pasa más o menos lo mismo. De la misma forma que todos podríamos ser Modigliani o Pollock con un pincel en la mano, todos con una libreta y boli o un ordenador podríamos ser Cervantes, Tolkien o George R. R Martin. Pero amigos, las artes no funcionan así.

Llevo escribiendo novela de forma amateur desde los 15 años y puedo dar fe que no es suficiente con querer crear algo; las ideas en la cabeza deben buscar su sitio al mismo tiempo que las manos deben escribir todo lo que se te viene a la mente. A lo largo de todos estos años he aprendido que con sentarse al ordenador delante de un archivo de word titulado “Novela [FECHA]” no es suficiente y que las musas no llamarán a tu puerta cada vez que tu decidas ponerte a escribir.

La inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando.  Pablo Ruiz Picasso 

Si como yo, empezaste a escribir durante la época del instituto/universidad, te sonará familiar esta situación: cuando sientes que una gran idea te ronda por la cabeza, no puedes escribirla porque estas en clase o tienes que hincar codos para preparar un examen final. En cambio, cuando por fin tienes tiempo libre para dedicarte a escribir, no sólo no te viene ninguna idea, sino que todo lo que escribes te parece totalmente inservible. Y te enfadas, te frustras (y si eres como yo, lloras hasta que se te quedan los ojos de un sapo).

Esto me llevó a tener siempre una pequeña libreta y un bolígrafo conmigo (y ya en tiempos más recientes, una tablet). El caso es que con esas frustraciones de no poder escribir por falta de tiempo/inspiración, aprendí a escribir la idea, escena o diálogo que me venía a la mente en el mismo momento. Lo dejaba como el pintor que deja un esbozo a lápiz en el lienzo antes de aplicarle el color. Una idea esbozada (ya sea digna de un best-seller o la peor que te podría ocurrir) es siempre mucho mejor que una idea olvidada. Las musas son caprichosas y te mandan señales cuando menos te lo esperas, así que sea lo que sea, escribe esas señales. Luego decidirás si las incorporas al resto o no.

También con los años aprendes a lidiar con la frustración. Estar en un sitio agradable, escuchando tu música favorita son muy buenos aliados para un escritor. O cuando se te acaba la inspiración o notas que no sale nada que te guste, como el deporte y yo nunca hemos sido demasiado amigos, el sistema que sigo es releer mis libros favoritos; pasas un buen rato leyendo y aprendes de tus ídolos literarios.

Mi lema es que para ser un buen escritor, hay que ser un mejor lector. De la misma manera que haces investigación sobre un tema para un trabajo académico, con la literatura pasa exactamente lo mismo. Lee, investiga, disfruta… Luego escribe y las palabras fluirán por si mismas. Esa novela, esa obra de teatro, ese libro de poemas… Todas tus creaciones está en ti, pero no esperes sacar el diamante tallado sin antes haber hallado la gema en la mina.

¿Cómo puedo hacer una escultura? Simplemente retirando del bloque de mármol todo lo que no es necesario.  Michelangelo Buonarroti.

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