Mis reflexiones

Hermana, nos hemos hecho mayores

Una hermana es tu mejor amiga, tu confidente, tu… No, mi hermana jamás ha sido nada de eso. Nacidas de la misma sangre, somos dos almas completamente diferentes en todo. Lo único que tenemos en común es el blanco de los ojos, ¿verdad, P?

A día de hoy recuerdo como de pequeña me seguías a todos lados como una mosca cojonera, me estorbabas a cada rato y cuando yo me enfadaba te echabas a llorar para llamar la atención. No sabes lo frustrante que era comerme las broncas por ser la mayor… Y así fue hasta que pasaste al umbral de la adolescencia, etapa de la que parece que no quieres salir ni echándote agua caliente.

Pero ahora que estás haciéndote mayor, algo en mí me dice que los cinco años que nos llevamos no son tantos, que podemos empezar a compartir confidencias y hacer cosas que jamás pensé que haría contigo. Admítelo, como hermana eres un coñazo, me he cansado de decírtelo… Pero nunca has dejado ni dejarás de ser mi hermana pequeña.

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Nunca te digo cuánto me importas, pero sé que lo sabes.

Creo que durante toda nuestra vida nos hemos peleado más ratos de los que hemos pasado juntas, en nuestro caso los polos opuestos se repelen más que los iguales. Somos diferentes en el físico, los gustos, el número de amistades, objetivos en la vida, el carácter sobretodo… A veces deseé que nos hubiésemos parecido un poco más para tener una mejor relación ya desde pequeñas, pero aunque me pareció raro al principio, ahora no voy a decir que no me gusta pasar algun que otro rato contigo a parte de la hora de la cena. No voy a decir que no me guste que compartas algunos de tus secretillos conmigo o que me vengas a recoger cuando salgo de trabajar a las tantas de la noche. Esas cosas me hacen sentir más unida a ti y me  reafirman que a pesar de todas nuestras diferencias soy tu hermana mayor.

Creo que con los años me he ido acostumbrando a ti hasta tal punto que no puedo concebir mi vida sin esa adolescente rebelde, pija, respondona y que siempre tiene las manos más frías que las de un cadáver. Realmente no sé si hay algo que nos una aparte de la sangre, pero entre tu y yo hay un nosequé. Ese nosequé me provoca la necesidad de preocuparme por ti, de querer ayudarte cuando estés mal aunque no sepa demasiado cómo acercarme a ti. Nunca me lo has puesto nada fácil y, a pesar de vivir bajo el mismo techo, a veces parece que seamos extrañas la una para la otra. Pero no me voy a rendir tan fácilmente.

En el día de hoy, P, quiero que sepas que siempre voy a estar ahí, a tu lado o desde las sombras siempre voy a tener un ojo puesto sobre tu cabeza. Mis brazos te encarcelarán en tus alegrías y podrás llorar tus tristezas sobre mi hombro. Siempre voy a estar ahí para ti, hermana.

Por veinte años más que puedas celebrar conmigo. Te quiero.

4 comentarios sobre “Hermana, nos hemos hecho mayores

      1. Sobretodo con lo que has dicho de que a pesar de las diferencias y de que a veces no quieran saber nada de nosotras y se alejan y peuden llegar a ser odiosas, nuestro papel de hermanas mayores nos hacen tener un sentimiento innato de proteccion y de amor hacia ellas. Cosa que a veces odio porque ojala ellas sintieran la frustracion que nos hacen tener.

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      2. Supongo que no siempre se es consciente del daño que haces sin saberlo o por sinplemente ser como eres. También es posible que sea cosa de irse haciendo mayor y te vas dando cuenta de esas cositas, pero esos sentimientos de frustración una hermana pequeña no lo comprendería nunca 😂😂

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