Literatura·Relatos cortos

A mi familia

Al nacer me llamaron Nila. Tengo los ojos azulados y el pelo castaño oscuro, del mismo color que el café que mi padre toma todas las mañanas. El olor amargo del café inunda toda la cocina y al final me he acabado acostumbrando, pero últimamente un dulcísimo olor de chocolate se mezcla con el café; ese chocolate es el que se come en una tostada recién hecha mi hermano pequeño Marcos antes de ir al colegio.7b67aed6fde39f05e92fbe4600bebd1c

Tengo 15 años y últimamente me quedo en casa cuando mis padres se van a trabajar. Durante el día, si tengo mucho calor, me baño en la piscina y luego me quedo flotando en el agua encima de la colchoneta hasta que se me seca el pelo; me gusta lo brillante que me queda después de un baño refrescante en la piscina del jardín trasero de casa. Cuando estoy completamente seca, me voy a tumbar en los sofás de mimbre que están en la sombra para no volver a coger calor. A media mañana, como todos los días, oigo como el vecino pone su música a todo volumen, pero no me molesta.

De repente, oigo un ruido agudo y estridente que se me mete hasta lo más profundo del oído. Me levanto y voy corriendo hasta la parte delantera de casa y al levantar la cabeza veo que algo blanco, gordo y peludo está haciendo equilibrismo encima de una rama del olivo que hay al lado de la puerta de entrada. Esos ruidos son las maúllos de Nieve, mi mejor amiga felina, a la que recogimos de la calle hace casi seis años. Nieve siempre está subida en sitios de los que luego no sabe bajar y cuando empieza a maullar se entera todo el vecindario. Siempre hace lo mismo, cuando estoy más a gustito tumbada en la sombra, es cuando decide subirse a los sitios.

bda57f143f8989420fa9e89235c8d17c_middlePara hacer que se calle, me pongo de puntillas y ella, al ver que estoy cerca, coge confianza y da un salto hasta llegar a mi hombro. Después yo me inclino hacia delante y vuelve a saltar para bajar al suelo. Al aterrizar, se gira para mirarme y suelta un miau de agradecimiento. Yo le doy la espalda para volver a meterme en la piscina, solamente ese rato que he pasado al sol me ha dado un calor terrible. De un salto me hundo en el agua y al volver a sacar la cabeza, veo que Nieve me observa con sus brillantes ojos dorados sentada en el borde mientras mueve ligeramente la punta de la cola arriba y abajo.

Al ver que me acerco, se levanta para apartarse; el agua no le gusta ni un pelo. Bueno, de hecho no le gusta ni que la bañen ni que le corten el pelo. Mis padres la dejaron como misión imposible y cada verano la llevamos al veterinario para que le revise la salud y de paso le corte el pelo. En invierno a penas se le ven la cara y las patas de tanto pelo que tiene y ahora parece más un caniche que un gato persa. Nieve es algo arisca pero es muy buena, a penas nos ha arañado el sofá y siempre duerme en su cestita que está al lado de mi cama.

Estos últimos días no he estado demasiado bien. Hace unos días me desmayé cuando estábamos toda la familia en el bosque y me llevaron al veterinario de urgencias. Tumbada en la cama de la clínica, oía como la veterinaria hablaba con mis padres:

_    Nila está mayorcita. Es normal que se canse y el calor es siempre un agravante para           que se haya desmayado.

_    ¿Y qué debemos hacer?  –  Pregunta mi madre, preocupada.

_    Haced paseos más cortos y que no pase todo el día fuera de casa. Que no pase                      demasiado calor ni demasiado frío. Estad cerca de ella cuando estéis en casa, la                  compañía es la mejor medicina para un perro.

_    Ha estado con nosotros desde que era un cachorro. Verla así me parte el alma… –  Dice       mi padre mientras me acaricia detrás de las orejas.

_    Está muy sana, de verdad. Solamente se ha hecho mayor, ha vivido muchos años.

Sí, me he hecho mayor y ya no soy una cachorrita juguetona. Cada vez me cuesta más andar e incluso hay días que no puedo levantarme de la cama. En esos días, Nieve se pasa el día maullando hasta que papá o mamá regresan y se encargan ellos de bajarla del olivo. Después se acercan a mí y se arrodillan a mi lado y me miran sonriendo, pero yo veo que sus ojos están cargados de lágrimas. Verlos sufrir por mí me pone muy triste, yo no quiero que lloren cuando siempre han sido felices cuando estaba con ellos.

Es por eso que hoy me marcho. Esta noche he subido a la habitación de papá y mamá y Marcos para despedirme. No quiero irme sin verles una última vez.

Por la mañana, cuando todos se han ido, he cavado la tierra en el jardín trasero y poco a poco he pasado por debajo de la verja. Al salir, he mirado atrás por última vez y he visto a Nieve. Ha venido hacia mí y ha pasado su pequeña pata por uno de los agujeros de la verja y yo la he tocado con la mía.

_    Adiós, amiga. Cuida de ellos por mí.

_    Nunca te vamos a olvidar, Nila. ¿Quieres que vaya contigo?

_    No, Nieve. Debes quedarte aquí y no moverte hasta que lleguen. Consuélales cuando         te lo pidan, no dejes que estén tristes por mí

Me dirijo tambaleándome hasta el bosque donde pasamos tan buenos ratos y me quedo tumbada a los pies del pino más alto. Aquí estoy bien, sé que cuando papá y mamá me encuentren voy a estar dormida. Ellos son lo que más amo y no quiero que estén tristes por verme marchar. Pero nunca les voy a dejar del todo; desde mi nueva casa les voy a ver a todas horas.

A mi familia humana, gracias por quererme como a una hija durante todos estos años. Sois lo más hermoso que hay.

Adiós…

sc nila

Canción del día:

 

2 comentarios sobre “A mi familia

  1. Como una historia tan triste puede ser a la vez tan bonita? Me ha encantado Laura, de hecho me has inspirado a seguir escribiendo historietas y tu deberias hacer lo mismo. Increible, gracias por compartirlo ❤

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    1. Ayer al levantarme me vino a la mente un perro que tuve durante un monton de años. Cuabdo estuve estudiando en Barcelona un día me llamó mi padre y me dijo que el perro había muerto. De eso hace ya seis años. No me preguntes por que me acordé de él, pero me inspiró para esta historia. Ayer me pasé el día entero llorando yme sentí culpable por no pensar en él más a menudo, pero me sirvió para tenerle presente. Seguiré escribiendo cositas cortas, espero las tuyas ❤.

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