Literatura, Reseñas de libros

#Reseña | El bestiario de Axlin

¡Por fin la tenemos aquí! La reseña de Guardianes de la Ciudadela I: El bestiario de Axlin! La primera parte de esta nueva trilogía, editada por la editorial Montena y que promete mucho.

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Qué lástima que no se aprecie el dorado, con lo bonita que es la portada…

Tenía muchísimas ganas de hacer esta reseña, las mismas ganas que tenía de leer la primera parte de la nueva trilogía de Laura Gallego. Poco después de enterarme de que salía a preventa, convencí a mi chico para que me lo regalara en mi cumple. El tiempo de espera se me ha hecho eterno.

Dado que es un libro que ha salido hace muy pocos días no quiero hacer una reseña que revele datos importantes de la trama, sino que quiero hacer un breve análisis de aspectos que me han llamado la atención. Debo avanzar de antemano que me ha gustado muchísimo la historia de Axlin y el crecimiento del personaje a lo largo de la trama, aunque el tema de los guardianes tarde en salir.

Por lo que a la trama y a personajes se refiere, he encontrado muchas reminiscencias con Donde los árboles cantan, pero con un toque distintivo que las hace diferentes. Quizás lo más fría me ha dejado es la falta de descripción de los personajes. Es una manía personal, me gusta que el escritor me deje claro cómo se ha imaginado físicamente a sus personajes. Laura ha descrito un mundo y a sus peores monstruos con pelos y señales pero parece que ha dejado a sus protagonistas a media presentación.

Pero vayamos al meollo del asunto, en esta reseña quiero hablar de otras cosas. En general, he observado que en la trama se establece siempre una lucha a diferentes niveles, cosa que no está nada mal teniendo en cuenta lo chungo que es este nuevo mundo. Lo he distinguido en tres tipos: la naturaleza, la inteligencia y la habilidad.

Hombre vs monstruos: En el mundo de Axlin, lo más normal es que mueras devorado antes de morir de enfermad o de edad y, en caso de sobrevivir, nada ni nadie te garantiza de que abandones este mundo de una pieza. Nuestra protagonista, sin ir más lejos, fue atacada a los cuatro años por un monstruo que le rompió el tobillo y la condenó a ir coja toda su vida.

Desde el minuto uno vemos una lucha constante del hombre contra la naturaleza como único medio para sobrevivir un día más, sabiendo que en cualquier momento un monstruo u otro se te puede llevar por delante. El hombre no puede adaptarse nunca completamente a su entorno, lo único que puede hacer es encontrar formas de combatir a los monstruos y que los más fuertes de la aldea vayan dándoles caza como pueden. De hecho, cada enclave se las arregla como puede para sobrevivir y algunas veces lo consigue, pero otras tantas no. Medidas como raparse el pelo para los dedoslargos, alejar a los niños de las pelusas o los calcetines de lana de cabra con olor a cebolla para los chupones son algunas de las que se describen contra esas bestias ávidas de carne y sangre humana.

Hombre del enclave vs hombre de la Ciudadela: Desde el momento que la acción se traslada a las regiones más orientales del mapa (contando que Axlin vive en el enclave que está en el extremo oeste) y van acercándose más a la Ciudadela se empiezan a ver las diferencias sociales y los prejuicios que tienen los residentes/ciudadanos de la gente que vive en los enclaves. Se establece el prejuicio de que en los enclaves reina la ignorancia y la incivilización, de manera que el Delegado de la Ciudadela no se cree que una niña del oeste pudiera haber escrito un bestiario de tal calibre y con esa ingente cantidad de detalles.

Parece ser que, cuanto más nos alejamos de la Ciudadela todo se ve como más oscuro, los monstruos dejan de ser algo espontáneo para convertirse en algo tan diario como ir a coger unos huevos en el corral de las gallinas. ¿Cómo ven los ciudadanos a los habitantes de los enclaves? Toscos e ignorantes.

Pero, ¿y si lo miramos con los ojos de Axlin? Ella es una muchacha muy joven que fue víctima de los monstruos en su más tierna infancia pero, a pesar de que es muy consciente del deber que tiene como mujer para su enclave, quiere aspirar a algo más grande: poder ayudar a todos los enclaves a sobrevivir a todos los monstruos habidos y por haber. En su viaje, Axlin va descubriendo cosas que ella ni siquiera podía imaginar que existían. Una de ellas es el dinero, una de sus grandes conmociones para los intercambios comerciales. Acostumbrada a ver a los buhoneros hacer sus intercambios, no puede concebir que un simple trozo de metal pueda tener el mismo valor que unos trozos de piel o unos limones; pero pronto se da cuenta que en las regiones orientales se valora mucho más ese trozo de metal que el material más básico para la supervivencia de un enclave y es eso precisamente lo que otorga más o menos poder a un hombre.

Otra cosa que descubre Axlin es que, contra más se acerca a núcleos más poblados, la gente se vuelve egoísta. Ella está acostumbrada a trabajar para el bien de los suyos y aquellos que no lo hacen, son expulsados. En un mundo de monstruos solo con el trabajo (y con algo de suerte) de todos se sale adelante. En un mundo sin monstruos, los hombres se dañan y perjudican entre ellos. Creo que con esta visión, Laura deja un mensaje muy claro: cuando nada externo te amenaza, la supervivencia será de quién dé antes la puñalada: tú o el que está a tu lado. Los monstruos se comen a los hombres en los enclaves; en la Ciudadela, homo homini lupus.

Guardianes vs gente corriente: Teniendo en cuenta que los guardianes componen el nombre de esta nueva trilogía, era de esperar que fueran personas con ciertos dotes especiales que no todos los humanos poseen. Pero en ese sentido también se establecen diferencias sociales y prejuicios entre los integrantes de la Guardia de la Ciudadela y los ciudadanos. De hecho, así los llaman, “gente corriente”, personas que no tienen nada que los haga especiales o únicos. Me chocó mucho el hecho de que en el entrenamiento de los reclutas todos querían ser los mejores para evitar recibir reprimendas, pero lo cierto es que lo más destacado de cada soldado no puede eclipsar lo más destacado de sus compañeros. La soberbia de la Guardia es algo socialmente aceptado con aquellos que no son como ellos, ya que son los únicos que pueden protegerlos de los monstruos; entre ellos, todos deben dar lo mejor de sí mismos sin querer o pretender ser los mejores.

Otra cosa que me he dado cuenta es que en los enclaves no se hace presencia de ningún ente superior al que la gente se encomiende para pedir prosperidad o protección contra los monstruos. Si la memoria no me falla, solamente Rox nombra a los “dioses” y es la única mención que se hace de Él (o Ellos) en toda la novela.

Por una parte, se me hace raro que en los enclaves no hubiera ningún tipo de altar dedicado a algun dios más primigenio o un espíritu bondadoso que pudiera proporcionarles consuelo en los bajos momentos, teniendo en cuenta el infierno que viven en vida. Pero por otra, quiero pensar que la presencia de dichos dioses se hará patente en los próximos tomos, donde podamos entender qué tipo de creencias mueven el mundo de Axlin. Puede que la espiritualidad se conciba como algo relacionado con el hecho de tener la suficiente agilidad lectora y capacidad de comprensión como para entender el mensaje divino y que es por eso que se reserve la religión a las altas esferas de la sociedad. Pero por otra, me chirría un poco el hecho de que ni siquiera la aldea de Axlin, que es de las más alejadas del mapa y, por tanto, de las más primigenias, no se haya desarrollado ningún tipo de credo en seres superiores. A fin de cuentas, ella jamás habría visto un guardián que vendría a salvarle el pellejo a su enclave, cosa que me lleva a pensar que en los enclaves se encomienden a pensar en cómo estar bien preparados para defenderse solos, ya que nada ni nadie (ni de la Tierra o el cielo) les va a salvar el pellejo y que los guardianes de su ebclave son ellos mismos y su última misión es que sus hermanos estén a salvo un día más. Pero en el hipotético caso de que el pensamiento sea este y la gente de los enclaves practiquen este tipo de ateísmo pragmático ¿qué consuelo puede encontrar el hombre en un lugar tan hostil sin que nada superior, imaginario o semimágico le recuerde por qué debe luchar día tras día y por qué debe mantenerse en pie?

Ahora que he terminado, creo que esto ha sido todo menos breve… Pero creo que he dejado cosas por decir y quizá me plantee una segunda reseña hablando de otras cosillas

¿Habéis tenido esas mismas reflexiones mientras leíais? Compartidlas conmigo 😉

8 comentarios en “#Reseña | El bestiario de Axlin”

  1. Una forma maravillosa de ponerme los dientes largos. Estoy deseando hacerme con esta novela y disfrutar de ella. Gracias por tu opinión y aportación. Ahora tengo más ganas aún.

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    1. Me he aguantado mucho las ganas de hablar de la trama, pero siendo una novela tan nueva me sabía fatal empezar a spoilear. Suerte que tenía otras cosillas de las que hablar. Gracias por pasarte, si haces reseña deja el enlace aquí y la leeré también. Un abrazo!

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  2. Buena reseña. Lo cierto es que tengo cositas que decir sobre lo que has escrito, pero me voy a esperar a terminar el libro para hacer un comentario más elaborado. Por lo pronto decir que estoy bastante de acuerdo con respecto a lo que has dicho de la sociedad, y que no había caído en lo de las deidades; aunque no creo que fuera necesario y opino que le da un toque propio. A fin de cuentas, hablamos de un tipo de sociedad muy escéptica.

    Lo dicho, me volveré a pasar cuando lo tenga terminado^^.

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    1. Que es una sociedad escéptica dadas las condiciones en las que se vive en los enclaves, reitero que veo hasta normal que solamente piedan confiar en sus capacidades para cazar monstruos grandes y eludir a los pequeños. Pero el hombre es un animal espiritual, es algo que es inherente en nuestra naturaleza. En los enclaves pueden no creer en la existencia de los dioses y es muy lícito que no promuevan la creencia de que alguien de allá arriba puede salvarlos o ayudarlos. Veo esa no espiritualidad como un mecanismo de defensa, pero en lo que a la Ciudadela respecta, no lo veo lógico que ni siquiera se nombre a los dioses como cuando decimos ”por Dios” o ”gracias a Dios”. La historia nos ha enseñado que las religiones han actuado como herramienta de control y adoctrinamiento del pueblo analfabeto y también ha servido de consuelo en los momentos bajos de cada ser. Me parece bien que haya ateos aquí y allí, pero una sociedad sin nada de espiritualidad (que no religiones) no me parece nada creíble por estar negando algo tan humano al nivel de toda una civilización.

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      1. Bua, ¿te das cuenta de que me estás incitando a seguir un debate turbulento? xD. No estoy de acuerdo: tú lo has dicho, a raíz de la espiritualidad y la religión se ha adoctrinado, generación tras generación, a la raza humana. Pero se te olvida que en este mundo los humanos no necesitan ser adoctrinados, pues ya lo están, solo que por los monstruos. En este mundo, se limitan a sobrevivir y poco más, apenas tienen tiempo para más. De la Ciudadela poco puedo hablar aún porque he visto poco (estoy en el entrenamiento del “nuevo recluta”. Sí, lo sé, estoy avanzando muy lentamente). No olvidemos que es un mundo distinto al nuestro, otra sociedad, otros humanos y, por descontado, con otra historia distinta a la que tenemos nosotros. De hecho, me gusta precisamente eso de la fantasía: los mundos ficticios que aunque tengan alguna similitud con el nuestro, evolucionan de una forma distinta.

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